¡Los franceses no trabajan lo suficiente! ya lo dice Sarkozy… a quien la semana laboral de 35 horas le trae por el barrio de la amargura… aunque ése es otro problema.
Ahora resulta que los economistas han hecho números, y las cuentas no les salen. Aseguran que la gente que no hace puente y va a trabajar rinde mucho menos que un día laboral cualquiera. A ver… siendo el 1 y 8 de mayo días festivos y cayendo ambos (casualmente) en jueves, ¿se imaginan quién ha venido hoy a la oficina? pues la verdad, cuatro pringados… Y no me digan, pero con ese panorama, a uno no le apetece levantar la malograda salud económica gala…
Hay que reconocerlo. Nos gusta más un puente que a un tonto un lápiz. Y si el puente es por el Día Internacional del Trabajo, mejor todavía. Qué le vamos a hacer.
Con el país medio paralizado, a los franceses, chovinistas además como son ellos, no se les ha oido ni una palabra sobre el bicentenario de la Guerra de la Independencia española. Ocurrió un día como hoy, 2 de mayo, de 1808.
Para contrarrestar semejante agrabio, los madrileños, que lejos de querer que la fecha se pierda en los recobecos amnésicos de los libros de texto, han sacado a la calle réplicas de las obras de Goya, el pintor de la corte que mejor plasmó los desastres de esa guerra.
Mayo es mes de puentes y de guerras malditas. El 8 de mayo, Francia volverá a vaciarse. El fin de la Segunda Guerra Mundial y de las barbaries que se cometieron entonces nos dará otra disculpa para irnos a la playa.